Los pingüinos de Isla Magdalena: biodiversidad en el estrecho de Magallanes

Uno de los paseos imperdibles al visitar Punta Arenas es conocer isla Magdalena y su colonia reproductiva de pingüinos de Magallanes (Spheniscus magellanicus). La isla Magdalena (85 hectáreas) junto a la isla Marta (12 hectáreas) constituyen el Monumento Natural Los Pingüinos, creado en 1966. Para acceder a la primera de ellas es necesario tomar un ferry en Tres Puentes y navegar por dos horas el estrecho de Magallanes. Recorrer este canal interoceánico permite remontarnos en el tiempo y viajar siguiendo la estela de los antiguos exploradores, empezando por los nativos kawésqar y continuando con las expediciones europeas desde Hernando de Magallanes en adelante, con personajes como Francis Drake, Pedro Sarmiento de Gamboa, Oliver Van Noort y Fitz Roy.

Durante la navegación existe la posibilidad de observar lobos marinos, toninas overas, delfines australes, petreles gigantes antárticos y albatros de ceja negra. Al llegar a la isla se inicia el recorrido siguiendo un sendero que va subiendo una suave pendiente hasta al faro, inaugurado en 1902. El faro fue declarado Monumento Histórico Nacional en 1976 y actualmente contiene una exhibición sobre la historia y la fauna del lugar. Isla Magdalena era particularmente famosa a fines del siglo XVI entre los marinos ingleses y holandeses, quienes recolectaban huevos y cazaban pingüinos y otras aves para abastecerse de alimentos y complementar su magra dieta a bordo.

En la temporada es posible encontrar numerosos pingüinos a lo largo del sendero. Los primeros en llegar a la colonia lo hacen a fines de agosto, a mediados de septiembre arriban las hembras y con la formación de parejas se inicia un período de febril actividad reproductiva. Los huevos (generalmente dos) son incubados por un período que fluctúa entre los 39 y 42 días. Los pichones nacen recubiertos de un plumón negro en el dorso y gris oscuro en el pecho y vientre. En diciembre comienzan el cambio de plumón por el plumaje juvenil que es de color gris, y al finalizar la muda ingresan al mar. Luego prosigue la muda de plumaje de los adultos, los que pasan un largo período de ayuno hasta que se retiran al mar a fines de marzo.

En agosto llegan los primeros pingüinos a Isla Magdalena

Aquí también se encuentran aves como el cormorán de las rocas, que construye sus nidos en las oquedades de las paredes de los roqueríos. Otros cormoranes que nidifican en la isla son el cormorán imperial y el yeco, de hábitos similares al cormorán de las rocas. La gaviota dominicana, en cambio, prefiere construir sus nidos en terrenos relativamente planos. Esta especie de gaviota brinda grandes cuidados a sus huevos y crías, principalmente de los predadores aéreos como el skúa, también presente en Magdalena.

Pingüino en su madriguera

Aún cuando la cantidad de pingüinos en Magdalena es altísima, la población ha descendido en el último tiempo por causas que están en estudio. Una teoría plantea que las fuentes de alimento se han desplazado, por lo que los pingüinos han cambiado también sus rutas de migración y nidificación. De cualquier manera, la conjunción de vida sobre la isla es sorprendente, un espectáculo muy difícil de olvidar.

El faro, inaugurado en 1902

Los cóndores de Magallanes, un sitio excepcional para los amantes de las aves

Grande, majestuoso y longevo es el cóndor (Vultur gryphus), el ave nacional de Chile. Esta especie, inconfundiblemente americana y cuya envergadura alar supera los 3 m, es fácilmente observable en cerro Palomares, ubicado a 75 km de Punta Arenas. Allí se encuentra el posadero más importante de cóndores al sur de América continental, donde al mismo tiempo se han llegado a contabilizar más de 100 de estas aves posadas al atardecer y hasta 150 individuos posados y en vuelo. La media poblacional del año está estimada entre 40 y 50 cóndores que van a descansar al lugar.

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Gastronomía francesa en Punta Arenas

Hoy almorzamos en La Cuisine (O’Higgins 1037), un restaurante galo dirigido por Eric Legois que hace cinco años abrió sus puertas en Punta Arenas. Si bien al comienzo no estaban seguros de la aceptación que tendrían sus platos, al parecer con el tiempo los magallánicos se han abierto a otros gustos y han comenzado a apreciar la comida francesa. La decoración, aunque un poco fría, acompaña esta propuesta, con telones pintados con diversos motivos, entre los que destacan escenas del Moulin Rouge.

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